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Beneficios de los ácidos grasos

Antes que cualquier consideración, es preciso recordar que los ácidos grasos saturados de los alimentos afectan, de manera diferente, los niveles de colesterol en sangre. Los ácidos grasos esteáricos, a su vez, traen algunos beneficios que podrían contrarrestarlos. En este artículo trataremos sobre dos tipos de ácidos: los ácidos grasos hidrogenados y los ácidos grasos esteáricos.

Generalidades sobre este tipo de ácidos grasos

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El consumo de grasas saturadas en Occidente es verdaderamente alto. Además, su ingesta repercute en los niveles de colesterol en sangre, lo que supone una mayor incidencia de las enfermedades cardiovasculares, que es una de las causas principales de mortalidad y morbilidad en Europa.

Los especialistas han venido sugiriendo, recurrentemente, que la ingesta de este nutriente no supere el 7% del aporte calórico diario. Ahora, es preciso tener en cuenta que no todos los ácidos grasos saturados impactan de la misma manera en la salud cardiovascular.

Entre los ácidos grasos saturados más importantes, tenemos el mirístico, el palmítico, el láurico y el esteárico. Todos estos, disponen de diferentes propiedades y características, que repercuten, de manera diferente, sobre la salud del corazón.

Beneficios específicos de los ácidos grasos esteáricos

Estos ácidos no conllevan efectos negativos, aunque se desconoce el porqué de esta afirmación científica. El palmítico, a su vez, incrementa drásticamente los niveles de colesterol total y LDL que, recordemos, es el llamado “colesterol malo”.

En lo que respecta al ácido graso mirístico, tenemos que, igualmente, aumenta la concentración de colesterol, pero en menor medida que el palmítico. Sobre el ácido láurico, anotemos que su influencia sobre los niveles lipídicos en sangre, no está plenamente demostrada.

Los ácidos grasos esteáricos tienen un efecto mucho menor sobre los lípidos y sobre las lipoproteínas plasmáticas si tenemos en consideración, sobre todo, una comparación con el resto de grasas saturadas.

Es por esta última razón por la cual, precisamente, la ingesta de chocolates con alto contenido de manteca de cacao (que, dicho sea de paso, abunda en el mercado occidental), rica en ácido esteárico, no influye en el colesterol plasmático.

De aquí se desprende, por lógica, que la ingestión de este ácido graso representa una especie de beneficio adyacente: permite consumir los tan necesarios componentes del chocolate y de la manteca de cacao.

Otro beneficio bien notorio del consumo de este ácido graso, se constituye por el hecho de que controla en nivel de triglicéridos en sangre, el colesterol total, el colesterol LDL y, de paso, contribuye a aumentar el colesterol HDL (que es el colesterol “bueno”).

Otros frentes del riesgo cardiovascular son los factores hemostáticos, la  trombosis, la inflamación o la oxidación. Al parecer (no se sabe, aún con total certeza), la ingesta de alimentos ricos en ácidos grasos esteáricos repercute positivamente sobre estos factores.

Otro beneficio bastante destacado del ácido esteárico, radica en que es un protector de la obesidad y de la resistencia a la insulina o, lo que es lo mismo, nos protege de la temida diabetes mellitus.

Ante toda esta gama de beneficios de los ácidos grasos esteáricos, es conveniente plasmar una suerte de listado de los alimentos ricos en este compuesto, por orden decreciente: la carne y el pescado, los lácteos y los cereales, las grasas y los aceites (específicamente, las mantecas de cacao y de cerdo, la mantequilla y el sebo de vacuno).

Por último, tenemos algunas hortalizas y los huevos. Para terminar de momento, anotemos que, si analizamos la totalidad de ácidos grasos saturados que se consumen en una dieta occidental promedio, el ácido esteárico se encuentra en una segunda posición, detrás del ácido palmítico.

 

 

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